Somos una agencia de automatización y marketing. Lo que hoy depende de que alguien se acuerde, pasa a pasar solo.
Quiero automatizar mi operaciónNo automatizamos por deporte. Empezamos por lo que se hace todos los días, lo que se olvida seguido y lo que cuesta plata cuando no pasa.
Contestar en dos minutos o en dos horas no es la misma venta. La primera respuesta sale sola, a cualquier hora, y el que sigue la conversación es una persona.
El presupuesto que quedó sin respuesta, el cliente que no volvió, el carrito abandonado. Nadie se acuerda de todos: el sistema sí.
Turnos que se confirman solos y avisos antes de cada cita. Menos ausencias sin llamar a nadie.
Cada consulta que entra va al vendedor que corresponde, con lo que ya sabemos de esa persona adelante.
Presupuestos, órdenes, facturas y recibos que salen del mismo dato, sin volver a escribirlo en otro lado.
El número que alguien arma a mano cada semana llega solo, a la hora que lo necesitás.
Tu tienda, tu facturación, tu agenda y tu planilla. Los conectamos para que el dato viaje una sola vez.
Stock que se va a cortar, cuentas que vencen, clientes que se están yendo. Avisa antes, no después.
Transcribir audios, resumir conversaciones largas, clasificar consultas, leer un comprobante. La IA ahí adentro, haciendo un trabajo concreto.
Tres pasos, siempre el mismo orden. La automatización que nadie entiende se apaga sola a los dos meses.
Una semana con tu equipo para ver qué se repite, qué se olvida y dónde se pierde tiempo. Sale una lista con números, no una propuesta genérica.
Empezamos por lo que más duele y lo dejamos andando antes de seguir. Cada paso se mide contra cómo se hacía antes.
Documentado y en tus manos, con tu equipo capacitado. Si mañana querés cambiar una regla, la cambiás sin llamarnos.
No es lo que buscamos ni lo que pasa. Lo que se automatiza es lo repetitivo: copiar datos, mandar el mismo mensaje, acordarse de llamar. El tiempo que se libera se va a vender y a atender mejor, que es lo que una máquina no hace.
No. Trabajamos con lo que ya tengas: tu tienda, tu facturación, tu planilla, tu CRM. Si además usás KaptorCore es más directo, porque todo vive en el mismo lugar.
La primera automatización suele estar andando en dos semanas. Preferimos eso a un proyecto de seis meses que se presenta entero al final: lo que no se puede probar temprano, no se puede corregir.
Al revés: cuanto más chico el equipo, más pesa el trabajo repetitivo. Una sola persona contestando, agendando y facturando es exactamente donde más se nota.
Todo lo que automatizamos queda con aviso: si algo no salió, alguien se entera el mismo día. Una automatización silenciosa que dejó de andar es peor que no tenerla.